Datos abiertos potencian a ciudades inteligentes

En una era donde en segundos se crean cientos de datos, en donde se deben tomar importantes decisiones por minuto y en especial en un mundo donde todo busca ser más inteligente, los datos abiertos son la clave para potenciar la humanización de las ciudades. Hasta un recurso tan simple como un mapa, podría brindar suficiente información para que una zona pueda dar a conocer puntos de interés para turistas, riesgos, contaminación o transporte por mencionar algunos de los cientos de posibilidades.

Para generar decisiones e inteligencia que afecte la vida de todos Blog-Post_Junar_23-de-Julio_blos ciudadanos, hace falta que los datos sean abiertos, lo cual permite a los habitantes tener un contexto más amplio de lo que pasa en su región específica. Además, los procesos abiertos facilitan en gran medida la toma de decisiones a aquellos que les compete.

La apertura de los datos fomenta la transparencia, promueve el entregar servicios de manera efectiva y eficiente al público y contribuye al bienestar general de la ciudadanía, ¿Y no es precisamente esto lo que promete una ciudad inteligente?

Cuando los gobiernos abren su información y datos tales como de: clima, GPS, mapas, estacionamiento, turismo, planificación urbana, es más fácil contribuir al desarrollo de una infraestructura inteligente con tecnología que apoye el desarrollo de aplicaciones y sistemas que entre ellos se conecten para optimizar los servicios existentes.

Las ciudades inteligentes no se tratan del todo acerca de la tecnología, sino más bien de la forma en que colaboramos, creamos y compartimos como comunidad. Es colocar a las personas en el centro del diseño y de ahí ver las posibilidades que existen de acuerdo con la ciudad.

Normalmente al pensar en ciudades inteligentes, se piensa en parqueos que indican cuáles espacios están libres, dónde hay emergencias, dónde hay construcciones, cuáles son los puntos de interés de la población y hasta información en tiempo real de los servicios de transporte público disponibles, sin embargo estos son los principales datasets liberados en las ciudades que han incursionado en el Open Data.

Para llegar a ciudades más humanas, lo que se debe hacer es tomar toda la información disponible en los gobiernos y empezar a desarrollar ecosistemas que utilicen esta información para facilitar las decisiones y el vivir en una ciudad.

Los sensores, por otro lado, aportan a conectar y colaborar. Volviendo al ejemplo inicial del mapa, si a este mapa agregamos datos en tiempo real tales como de clima, semáforos inteligentes –ambos se encuentran con facilidad en muchos países de Latinoamérica- transportes y polución, se puede tener información inmediata del estado de una ciudad, su transporte, sus vías y hasta indicarle a los conductores cuáles rutas son las ideales.

Teniendo los datos ya solo falta un sistema que los publique, por ejemplo Junar implementó un sistema de pull and push para cargar datos desde las fuentes a demanda o de manera programada. Esto permite tener información actualizada en todo momento desde distintos puntos, que luego puede ser interpretada y presentada al público en gráficos o aplicaciones por medio de la disponibilidad de APIs.

Aunque no es necesario que los datos estén abiertos para tener una ciudad inteligente, sin duda son un potenciador importante mientras se cuenten con las herramientas adecuadas. La información en tiempo real colabora a que la ciudad pueda innovar hasta de forma orgánica, por lo que el desarrollo se da en menor tiempo, con una mejor calidad de datos y con beneficios más fácilmente perceptibles para todos los ciudadanos.

Los datos abiertos permiten acercarnos de forma eficiente y colaborativa a ciudades cada vez más inteligentes y humanas.