Se buscan datos para la ciudad del mañana

Ya sean 1 o 1000 datasets, la liberación de los datos lleva consigo impregnada la innovación. Cuando la información se libera lo único que puede pasar  es una mejora en los procesos y en la forma en que los usuarios ven a los gobiernos o instituciones.

¿Cuál es el interés detrás de estos datos? Es simple; brindan transparencia y dejan abiertas las puertas a la creatividad. Las ciudades tienen el potencial para crear una mejor vida por medio de la tecnología y en conjunto con la creatividad de sus desarrolladores.

El Open Data no es algo que afecte a una empresa o un grupo específico. Es algo que cambia las vidas de todos los que logran relacionarse de alguna manera con los datos. Vemos las ciudades futuras como lugares llenos de información, rebosantes de propuestas para incrementar la participación y en desarrollos de aplicaciones.

Vamos a un caso específico: el sistema de salud representado en Costa Rica por la Caja Costarricense de Seguro Social tiene cientos de estudios sobre mortalidad, incidencia del cáncer, embarazos adolescentes, situación económica y social de las familias entre otros miles de datos más.

Si todos estos datos fueran indexados, preparados y ofrecidos sobre una plataforma, podríamos ver aplicaciones que indiquen por ejemplo si mi localidad está siendo afectada por algún problema en específico, los gobiernos podrían encontrar en cuáles lugares la obesidad es un problema y consecuentemente colocar parques de ejercicio específicamente en esas zonas, entre otras mejoras.

Si vamos a una institución como las aseguradoras o sistemas de tránsito en Nicaragua, Panamá o El Salvador, podríamos determinar con facilidad cuáles son los principales lugares en donde se producen accidentes e implementar acciones para reducirlos.

Aún así, las personas continúan viendo la información abierta únicamente como algo futurista que quizás ayude a los periodistas a ver las actividades del gobierno de una manera más rigurosa o de hacer que el gobierno tenga más presencia en medios de comunicación.

Según una encuesta de Pew Research, el 68% de los estadounidenses con título universitario afirma que los periodistas tendrían un mejor manejo de los datos si estuvieran disponibles y apenas un 53% creen que podría hacer que el gobierno tome mejores decisiones.

Nos falta aún concientizar sobre el verdadero poder de los datos, sobre la importancia que tienen para todos y cómo realmente podrían estos datos cambiar el mundo desde un smartphone o computador personal.

Este año cientos de ciudades decidieron empezar a abrir los datos. Poco a poco vemos que el mundo empieza a dar sus datasets y Latinoamérica es una de las zonas que está prestando un gran interés en liderar un mundo más conectado y abierto para sus habitantes.

Aún nos falta camino por recorrer; no tenemos las ciudades potenciadas por datos que nos permitan volar con la creatividad, pero tenemos un inicio y una tarea pendiente. ready-made company Quizá en algunos pocos años, o tal vez meses, no veamos solo información de tránsito y mapas, sino alertas en el smartphone con las principales preocupaciones que debería tener una persona de acuerdo con su condición de vida o su residencia, y esta misma aplicación le permitirá comentar y ofrecer soluciones que el gobierno podría considerar y hacer.

Ante un escenario así, la participación ciudadana incrementaría, el gobierno y las instituciones serían vistas como una administración de vanguardia y los beneficios para el ciudadano serían innumerables. Estamos en camino hacia esa visión, aún nos falta, pero avanzamos a buen paso en Open Data.